Una y otra vez, y otra vez, y otra vez...

Domingo a la mañana (pasado el mediodía) no estaba bien, no estaba mal, simplemente estaba. No puedo (por más que mi autoestima me lo indique) sentirme mal. Si, puedo ser conciente de las culpas que debería cargar, pero aun así no siento su peso, ni me preocupa la imposibilidad de volver atrás. ¿Ataraxia? No, no es el término, pero digamos que se trata de una profunda y absoluta falta de preocupación por todo. Los intereses son frágiles y pasajeros, y los caprichos llevan el mando. Por el momento la suerte no me suelta la mano, quizás el día que lo haga voy a empezar a sentir ganas de ser algo diferente, de corregirme un poco, enderezarme o ubicarme. Hasta entonces sospecho que voy a seguir errada.
Puede que este un poco enojada conmigo misma, (avergonzada encuadra mejor) sí, estoy haciendo todo mal, pero mal mal, el tema es que es más sencillo dejarse arrastrar que intentar repararme. Vengo con el envión de un pasado turbio que todavía no consigo frenar, y que me hace renovar una y otra vez los errores viejos. No pretendo ser mejor, nada más quisiera evitar volverme quien no soy, haciendo lo que no debería por el simple despecho de que la vida me aburra y que esté en desacuerdo con un montón de moralidades. Me estoy defendiendo nada más. Si nada me preocupa, si nada me interesa, si nada me inquieta, perturba, afecta o pertenece... entonces no hay forma de salir lastimada. Es una excelente estrategia pero imposible de llevar a cabo, uno no puede entrar a la vida y pretender salir de ella ileso. Hay ciertas cosas de las que puedo tomar distancia, pero hay otras que ya me vinieron asignadas al momento de nacer, y esta indiferencia que hoy siento en general vuelve mi conducta incorrecta.

¿Despecho? ¿Inmadurez? ¿Caprichos? ¿Falta de amor propio? Creo que son todas.
Tengo todas las ideas mezcladas, pero en fin, sigo manifestando mi edad con nuevos (aunque ya viejos y conocidos) deslices, se que así no va pero mi cabeza todavía no manda reproches, es más bien una molestia, un ‘autodesagrado’. Estoy cansada y sospecho que estoy envuelta en una situación... ¿cómo definirla...? negativa, y tal vez debería empezar a buscar una manera de revertirla y corregirme, pero puede que no quiera. Siento que debería empezar a preocuparme por mi total despreocupación.