¡Gracias y hasta luego!

Tengo tanto para decir que creo que si me doy rienda suelta podría pasar la noche entera castigando a las teclas. Pero voy a intentar ser lo más breve y concisa posible, decir lo necesario para poder sentir la libertad de retirarme.

El otro día, en algunos de mis tantos breaks que me tomo en el día para pensar y repensar absolutamente todo, me puse a analizar la expresión que se utiliza usualmente: la de “hacer un clic”, y consiguiente a ello me puse a buscar los ‘clics’ que hizo mi cabeza a lo largo de mi vida... pero para mi sorpresa no encontré ninguno. Al principio me pareció bastante extraño que habiendo vivido ciertos acontecimientos de gran relevancia ninguno de ellos provocara un clic en mi vida, ninguno me bofeteó el alma, ninguno me abrió los ojos ni me desvió de mi rumbo acostumbrado. Si me vuelvo a mirar hacia atrás veo una colina enorme que se alza, al parecer desde hace muchos años que vengo en bajada y aunque por momentos amagué con movimientos ascendentes siempre termino un poco más abajo que antes.
Empleé numerosas variantes para intentar frenar o contrarrestar el declive de mi vida, pero todas fueron esporádicas y poco resistentes, y el motivó está en que siempre fueron negativas: en cuanto un obstáculo se me ponía enfrente yo siempre iba a optar por evadirlo por la izquierda, nunca me interesé por probar por la derecha ni mucho menos se me ocurrió plantarme hasta destruir la barrera y superarla como hubiese debido.
Y fue así como la única manera que encontré de solucionar los problemas era creando problemas mayores que le restaran la conflictividad a los primeros. Al cabo de dieciocho años eso es lo que conseguí, un problemón gigante que encierra millones de problemitas uno adentro del otro, y que si uno le echara un ojo al asunto comprendería que no existe fundamento para la existencia de ninguno de ellos.
Con lo que estoy diciendo estoy contradiciendo todo lo que alguna vez escribí anteriormente, pero tengo que “confesarlo”: jamás de los jamases estuve enferma, psicológicamente hablando, en ningún momento, ni siquiera en el clímax de mi angustia (que por cierto es una falsa angustia, o es real pero la irrealidad se haya en las causas).
Por eso no concordaba mi historial con la persona que, psiquiatras y psicólogos tuvieron en frente, por eso les costaba creerme cuando tan calmada y segura les confesaba mi falta de ganas general. Por eso no entendían cuando hablaba de un hecho premeditado y no de un impulso. Jamás hice algo que no hubiese querido hacer. Pero no pueden llamar depresión o enfermedad a un análisis racional y perfectamente comprensible como el que yo hacía al proyectar mi futuro y tomar respecto a él ciertas decisiones.

Me estoy yendo por las ramas y mi idea no es esclarecer mi pasado, al contrario, pretendo darle un cierre, aceptarlo y llevarlo conmigo de acá en adelante. Ayer me dijeron que el pasado es parte de lo que somos, estoy de acuerdo por supuesto, pero eso no implica que el pasado condicione lo que somos o lo que quisiéramos llegar a ser. Es parte de lo que fuimos, y es parte de lo que nos llevó a ser lo que fuésemos a ser el día de mañana. ¡jaja cómo me la rebusco! No sé si me explico con claridad, pero a lo que voy es que todo lo que está escrito en este blog, por ejemplo, o en los centenares de archivos que tengo en cd’s por ahí tirados, ya no hablan más de mi, ya no me representan, son las raíces de mi historia, son los cimientos de lo que soy hoy, pero ya no puedo llevarlos conmigo.
Fui muy inmadura, y eso me llevó a darme golpes más fuertes de lo que hubiese debido darme, al menos a mi edad. Y por eso hoy estoy llegando a los dieciocho y hago los planteos resentidos de las mujeres cuando están el lumbral de la cuarta década, jaja.
Perdí tiempo sí. Pero fue la única manera que hallé de personificar a la soledad para engañarme de que podía hacerme compañía. Empecé a escribir, empecé a dejar por sentado cada día que yo sentía escaparse en vano. Así nació la decena de fotologs y blogs que me hice, de alguna manera sentía que en esos espacios virtuales yo podía dejar un rastro de lo que había sido, necesitaba un testigo, algo (si no podía ser una persona) que fuera espectador de la intrascendencia de mi vida.
Eso era lo que buscaba... simplemente tener testigos. Y así nacieron las enfermedades también, fomentadas por los medios de comunicación (la anorexia, el self-injuri, etc.) en todas ellas encontraba una manera fácil, muy sencilla, de describirme. ¿quién era? Cuando alguien me formulaba esa pregunta jamás encontraba la esencia para responderla. No era nada, decir que era una estudiante de secundaria, que practicaba algún que otro deporte para los cuales siempre fui muy inconstante, que tenía una familia típica (mamá, papá, hermanos, perro), que me gustaba la música contemporánea, las películas y los chocolates casi tanto como las papas, era decir lo mismo que decir ‘nada’. No me distinguía en ningún aspecto, no formaba parte de ningún relieve de la sociedad llana, era una más sumergida (y pronto ahogada) en un mar de personas calcadas. Las enfermedades surgieron para expresar mi protesta, para decir ¡no! Yo no quiero ser parte del sistema, para morirme en el camino si así fuera necesario, pero ir a contra mano.
Es obvio que es una estupidez total de una pendeja rebelada contra la vida misma. Y esta critica no quiere decir que hoy este cómoda y a gusto de cómo vivo, lo que quiere decir es que no era, bajo ningún punto de vista, la manera de ir a la inversa, de buscarle la vuelta para encontrarle sentido, porque en definitiva lo termine perdiendo completamente.

La causa, quizás, detonante de esta conclusión repentina tiene lugar hace unos días: yo estaba charlando con mi viejo, evocando tiempos pretéritos, y en eso él me comentaba de cuando yo escribía (no se que le hace pensar que ya no escribo más(¿)) y surgió así el tema de mi antiguo fotolog... seguido a esto aclaró lo estúpido que resulta ser el mantener un sitio web inexistente, improductivo, el gastar parte del tiempo de la vida (siendo esta tan efímera) en algo tan innecesario.

Si bien no concuerdo con él al pie de la letra, pero en cuanto me dijo algo parecido a lo que acabo de escribir arriba, sentí vergüenza y evité mencionarle que todavía seguía existiendo.
Confundí el placer que me da escribir y la necesidad por descargar lo que siento, con la huevada de subirlo a internet, de dedicarle tiempo, de publicar los sentimientos. Publicar lo privado, ese es el concepto.
La última psicóloga que conocí (no dure nada por cierto, una estúpida renombrada) antes de terminar la sesión me dijo que estaba bien ser abiertos y liberales, pero que es bueno ser reservado en ciertos aspectos, en ciertos temas delicados, y que yo no podía (más bien debía) ir por la vida contando a los cuatro vientos todo lo que me pasaba.
Haciendo a un lado la pelotudez en que se traduce esto viniendo de parte de tu psicóloga (onda.. si vengo acá pagándote casi tres mil mangos al mes, pretendes que sea reservada con mi vida privada?), llevándolo a fuera de la sesión tiene un poco razón. Nunca fui ni soy detallista y las peores cosas hasta ni yo me las digo, porque logro efectivamente borrarlas de mi memoria, pero el hecho de tener un blog abierto el contenido al publico es digamos... algo equivocado, más no siendo anónimo.
De vivir disfrazada pase a ser completamente transparente y a defender a los gritos todos mis puntos de vista, lo cual no está mal pero tampoco llevarlo al extremo como lo hice yo, sabiendo que lo que defendía no era lo correcto.


Hoy me di cuenta que estoy apegada a lo que fui, que me cuesta dejar de traducir mi vida en letras para dejar al menos un registro, porque sino temo que mi vida se la lleve el olvido. Pero también escuché una muy buena teoría, que no voy a reproducir para no deformarla, que combate ese temor por dejar algo de lo que somos, o el día de mañana cuando ya no estemos, de lo que fuimos, y también se trata de dejar algo así como ‘registros’ de nosotros mismos.
Esta no es la manera, esto de lo único que funciona como medio es de perder el tiempo, es de obligarme a releerlo y mantenerme atrapada siempre en lo mismo.
Seguramente voy a seguir escribiendo, pero la próxima vez que me lean, y sospecho amargamente que no sucederá, será en algún libro con propia editorial, ja. Cansada del estancamiento. Cansada de repetir siempre lo mismo, de que nada me importe, de lastimar a la gente que quiero, de usar a los que me convienen. Nunca fui así y nunca lo hice con tales propósitos, pero el haber llegado al límite en más de una ocasión le restó el valor a todas las cosas, a mis acciones, mi conducta, mi disciplina.
De eso es lo que me hablaba un nuevo amigo, de disciplina, lo que me falta justamente, la falta de responsabilidad, de preocupación. De vivir de impulso a impulso y no medir, no pensar en el después.
Fui así mucho tiempo y hace meses ya que lo cambié, pero seguir envuelta en el mismo ambiente me confunde. Por eso hoy elijo irme, alejarme y cerrar el librito del ayer. Nunca voy a negarlo, en parte agradezco que me haya conducido a estoy que soy hoy, a la seguridad con la que me despierto de saber a donde quiero llegar. Pensaba que nunca iba a salir de mi boca (o por los dedos) esta “declaración” jaja, pero sí, estoy conformada en parte por una Natalia positiva y segura, y hoy le cedo el paso a ella.
No se que depara el mañana, pero algo les aseguro: es muy disímil a lo que hice del ayer.


Bueno chau, tengo millones de cosas para escribir como dije en un principio, pero las voy a guardar para contárselas a alguien que le interese, en vez de plasmarlas en el vacío virtual que me supo acoger muy bien estos años. No se porque esta necesidad de darle cierre, supongo que mal que mal fue mi compañía o mi costumbre cuando más difíciles me tocaron, en parte me ayudó en parte me hundió, como sea, ya conforma una etapa pasada.
Perdón por la mala redacción, no quiero ni releer una sola vez lo que escribí, pretendo dejarlo así, puramente como me salió.

Muchísimas gracias a los que invirtieron su tiempo leyendo, en especial a aquellos que leyéndome intentaron entenderme y se acercaron preocupados, como es de esperarse frente a la tragedia de mis escritos, a prestarme una mano o un oído.

No tiene sentido escribir en una computadora, la vida de cada uno la escribimos a diario en los corazones que tocamos. Y no era la idea darle un final cursie jaja, pero es la realidad.

Y aunque suene a un final feliz, esto se trata de un nuevo comienzo.
Nos estamos viendo! :)

:(

No sabría decirte el por qué, creo que va más allá de ser una pendeja en vías de perder completamente su inocencia. No lo sé, por la misma razón que nadie más lo sabe. Es feo estar de este lado, es espantoso necesitar algo que no pueden darnos, aun cuando paradójicamente eso que necesito no es lo que quiero para mí, ni ahora ni en un tiempo largo. Pero rara vez nuestra cabeza esta del lado de nuestras necesidades y hoy no es esa excepción. Mis proyectos están por ahí, formándose sobre cimientos de seguridad que construí espontáneamente en el renacer que significó el febrero pasado y parte de marzo, pero sin embargo la idea de soledad me acompaña y me enferma. Soy extremista, ya lo mencioné varias veces, y me vuelco siempre tendiendo al todo y si veo que tal cosa es imposible me redujo a nada instantáneamente. Eso es lo que sucedió, buscando algo que disfrazaba con el nombre de pasatiempo me di cuenta que estaba, que efectivamente ahí estaba lo que necesitaba, pero que jamás estaría al alcance de mis manos por algo más que lapsos efímeros de tiempo. Entonces, en frente al fracaso, en frente de la imposibilidad que se me presentaba, el no como respuesta a una pregunta que jamás había formulado, la especulación se volvió certeza con el tiempo y yo desistí evocando la soledad absoluta. Siempre me pasa lo mismo (considerando eso que pasa como consecuencia de la reiteración de mis actos equívocos), por eso me desgarra la idea de creer que con tantos hechos trascendentales de por medio todavía no haya conseguido cambiar nada de lo que fui y siga repitiendo las mismas conductas en reacción a los mismos acontecimientos. Mi evolución todavía no es clara, a veces creo que mi desarrollo consistió en solidificar los aspectos negativos afianzándome a la hora de defender mis errores en vez de suprimir mi orgullo para retractarme y repararlos.
Sin ir muy lejos, se que estuve mal, lo se, pero preferí borrar un episodio más antes que analizarlo para evitar reproducirlo nuevamente en algún futuro (que sospecho próximo).
Resumiendo esta todo mal, no tengo un equilibrio, perdí algo que empecé a querer cuando vi que no podía ser mío. No tiene sentido común, no lo tengo y sin embargo en mi lógica se me presenta como una ley coherente. ¿Y ahora que hago? Que veo que soy esto, que me desenvuelvo en la dirección de alguien con quien no estoy de acuerdo, que dejé de lastimarme directamente pero ahora busco la ayuda de terceros para hacerlo. ¿Ahora que hago? Viendo que cada día se me presenta como una nueva hoja en blanco que mancho con tinta y garabatos y termino por arrugarla y tirarla al tacho antes de irme a la cama. A veces quisiera sacar a algunas personas que quedaron impresas en esas páginas arruinadas por mis incoherencias ¡como quisiera! Pero eso implicaría tener que conservar la hoja... con la persona pero también con todos mis errores que la estropearon. Y la realidad es que no puedo, (así que menos mal que tampoco quiero) y me resta empezar a escribir un libro nuevo hasta que algún día cambie el sentido que le de a las letras y se me de por narrar mi vida en forma de comedia en ves de la acostumbrada tragedia.
Todo pasa, gracias a dios, y yo particularmente lo hago pasar un poco más rápido que el promedio general. Así que ahí vamos, ya voy a estar mejor, y cuando finalmente este bien conmigo, ya no voy a necesitar una compañía lastimosa, ya no me va a interesar que alguien, efectivamente, no lee ‘esto’, que no es más que un suplicio adornado, es un grito de auxilio por un medio que pinto como clandestino cuando en realidad es la parte pública de un alma en ruinas. Y sí, puede ser que haga las cosas mal sólo a cambio de un poco de atención, pero es que últimamente me siento muy común entre la gente, muy poco distinguida, y bueno... las personas que me rodean no son lo que se dice muy afectivas, entonces mendigo amor por el lado de la preocupación. Siempre hice lo mismo, y así corroboro el nivel de interés, de amor, de protección.
Cuando la preocupación es nula, cuando me dejan con la libertad de equivocarme como quiera... entonces ahí me doy cuenta cuan sola estoy entre el peligro de ser yo misma.



No, no me fume un faso antes de escribir esto, estoy triste porque la novedad pasó la fecha de vencimiento y se volvió algo conocido y viejo y ahora ando buscando renovar mis estímulos. Estoy triste porque me di cuenta que soy muy diferente a lo que quiero, que por despecho perdí muchos ( o los pocos y únicos) valores de los que en algún tiempo supe enorgullecerme, de que no puedo conseguirlo todo, de que estoy sola con mi cabeza y no hay forma de escaparme de ella, de que puedo tener más de las veinticuatro horas que tiene el día ocupadas y aun así siempre voy a hacerme espacio para crearme problemas.
En unos días voy a desahogarme más específicamente sobre lo que me pasa, ahora... ahora por las dudas prefiero callármelo por un rato por si las moscas pasan. Soy la persona más trasparente respecto a lo que siento, pero si no resguardo un poco al orgullo que dejé apaleado hace unos días, no voy a conseguir volver a rehabilitarlo jamás.
Así que me voy a charlar con la almohada a ver si consigo que me arranque algunas lágrimas y romper el record máximo de días sin llorar (creo que ya estaré hablando de meses) y sin embargo no es por falta de tristeza o de motivos, es por un escudo (que más que hierro parece aluminio) que me impide liberarme como antes...
Tantas veces pude sola... ésta es una más. :(

"La felicidad del ser humano sólo es posible si éste no exige más de lo que le puede ser acordado [...] el hombre se plantea fines inaccesibles y así cae en la decepción".

Émile Durkheim, El suicidio.


Durkheim tipifica tres tipos de suicidio, entre ellos el suicidio anómico: el suicida por anomía es aquel que no ha sabido aceptar los límites que la sociedad le impone; aquel que aspira a más de lo que puede y cae, por lo tanto, en la desesperación.



(cuando uno se esfuerza vanamente por estudiar teniendo la cabeza, o el alma, en otro lado, sólo se pueden rescatar este tipo de cosas que son las únicas que me atañen)

Me pone enferma tanta sinceridad ♪

No pude definir esa molestia en el pecho hasta que alguien más me hizo notar que esta mañana andaba ‘apagada’, entonces fue que me encontré con la angustia otra vez. Es bastante fuerte darme cuanta que la tristeza ya se me presenta como un estado extraño, es decir estoy desacostumbrándome al dolor. Pero entonces tuve miedo de recocerla de nuevo. Empero, el otro día me colgué leyendo unos textos viejos, de mi blog anterior, y sentí sorpresivamente una conexión muy intima con esa Natalia del ayer... cabe destacar este detalle gravemente negativo, porque reconocerse en la memorias del pasado implica un estancamiento o un retroceso (en el caso de haber avanzado), indica que no hubo progreso durante el período de tiempo que nos dista del momento en que, en este caso, lo escribí. Es decir que sigo igual, o al menos sigo entendiendo lo que fui. En el caso de tener un pasado pulcro, todo perfecto, pero tratándose del mío, esto es motivo suficiente para replantearme para que dirección seguí caminando... y por lógica sospecho que anduve dando vueltas.

Volviendo a esta mañana, basto que alguien más destacara la palidez de mi alma, para volver físico ese dolor inconciente. Me dolió el pecho todo el mediodía, estuve hora y cuarto sentada en el bondi releyendo una y cien veces la misma página y con suerte creo que llegue a subrayar el titulo, los párrafos no tenían concordancia y las letras estaban encismadas. Claramente había tirado mi cabeza por la ventana, sin embargo (y disculpen este desliz de orgullo) mi control mental es excelente y evadí absolutamente todo pensamiento no deseado.
Así fue como entonces me dispuse a sobrellevar el día más triste de abril. Subte, tráfico, gentío y yo insertada en el sistema. Y entonces pasa eso, eso que estabas necesitando, ese respiro que te devuelve el aire en un día de asfixia, eso que te toma por sorpresa y te empapa de alegría. Y que se yo porqué, pero un abrazo en medio de Santa Fe me cambió el día. Y que se yo quien era, o qué buscaba, ese alguien que pedía vino con el seudónimo de ‘extraño’ a robarme con un abrazo la angustia y su sabor amargo.
Esas cosas mínimas, desconcertantes y sin explicación aparente suceden. Al parecer alguien no quería verme llorar el trece de abril de este dos mil diez.

Una y otra vez, y otra vez, y otra vez...

Domingo a la mañana (pasado el mediodía) no estaba bien, no estaba mal, simplemente estaba. No puedo (por más que mi autoestima me lo indique) sentirme mal. Si, puedo ser conciente de las culpas que debería cargar, pero aun así no siento su peso, ni me preocupa la imposibilidad de volver atrás. ¿Ataraxia? No, no es el término, pero digamos que se trata de una profunda y absoluta falta de preocupación por todo. Los intereses son frágiles y pasajeros, y los caprichos llevan el mando. Por el momento la suerte no me suelta la mano, quizás el día que lo haga voy a empezar a sentir ganas de ser algo diferente, de corregirme un poco, enderezarme o ubicarme. Hasta entonces sospecho que voy a seguir errada.
Puede que este un poco enojada conmigo misma, (avergonzada encuadra mejor) sí, estoy haciendo todo mal, pero mal mal, el tema es que es más sencillo dejarse arrastrar que intentar repararme. Vengo con el envión de un pasado turbio que todavía no consigo frenar, y que me hace renovar una y otra vez los errores viejos. No pretendo ser mejor, nada más quisiera evitar volverme quien no soy, haciendo lo que no debería por el simple despecho de que la vida me aburra y que esté en desacuerdo con un montón de moralidades. Me estoy defendiendo nada más. Si nada me preocupa, si nada me interesa, si nada me inquieta, perturba, afecta o pertenece... entonces no hay forma de salir lastimada. Es una excelente estrategia pero imposible de llevar a cabo, uno no puede entrar a la vida y pretender salir de ella ileso. Hay ciertas cosas de las que puedo tomar distancia, pero hay otras que ya me vinieron asignadas al momento de nacer, y esta indiferencia que hoy siento en general vuelve mi conducta incorrecta.

¿Despecho? ¿Inmadurez? ¿Caprichos? ¿Falta de amor propio? Creo que son todas.
Tengo todas las ideas mezcladas, pero en fin, sigo manifestando mi edad con nuevos (aunque ya viejos y conocidos) deslices, se que así no va pero mi cabeza todavía no manda reproches, es más bien una molestia, un ‘autodesagrado’. Estoy cansada y sospecho que estoy envuelta en una situación... ¿cómo definirla...? negativa, y tal vez debería empezar a buscar una manera de revertirla y corregirme, pero puede que no quiera. Siento que debería empezar a preocuparme por mi total despreocupación.

Uno no puede juzgar a los demás por la conducta que adoptan sin analizar antes si nuestro previo comportamiento no los condujo obligatoria o necesariamente a tomar cierta postura. No vamos a hablar de culpas, pero si tal vez de errores, o de formas equívocas de manejarme si es que yo andaba buscando un fin específico y diferente al que conseguí. Y la realidad es que no, no lo buscaba, pero cuando pasó empecé a fantasear con la idea de haberlo hecho un toque diferente, para haber obtenido algo más significativo. Por otra parte mejor así, la única que se arrepintió de haberme vuelto tan fría es esa Natalia estúpida (entre mis tantos ‘yo’) que dura encantada poco más de una semana, ahora volví a ser el mismo ser racional de antes y agradezco mi minucioso manejo por sostenerme distante. ¡Dejame así por favor que estoy tan bien! Y seguí como venías, ocupándote la cabeza esporádicamente de vez en mes para no volverte hueca, vacía y perder la costumbre de calentar las frazadas.
No te preocupes más, estoy enamorándome de vuelta, de lo que tomo y lo que dejo, de lo que acepto y lo que rechazo, de cómo me equivoco y me arrepiento una y otra vez y aun así se hacerme feliz, porque mi memoria no tiene ni ética ni conciencia, y prácticamente aborto al pasado con el día a día. Reconciliándome y convenciéndome de que sola puedo conseguir un amor diferente y más puro y duradero que de otra manera.
No es a lo que iba, pero surgió. Estoy bien, y no es aburrido sonreír, no me siento menos humana por haber dejado de llorar, o menos orgullosa por estar empezando a ser “normal”, de hecho sorprendete con el hecho de que por primera vez me interesó alguien del “montón”, y me entretengo paseando por un sociedad, que aunque no le pertenezca, supo hacerme sentir comodidad.
‘Si no puedes contra ellos, úneteles.’ No me voy a pasar toda la vida luchando contra la vida, ¿se entiende no? Había dos caminos o matarme de una (que no me resultó) o taparme los ojos, vestirme de persona y salir a codearme con el ancho mundo irracional, mezclarme hasta que mi cabeza no funque más, me olvide de lo que fui y voy a ser por siempre, y empezar a creer que tal vez yo sea una más entre los seis mil millones, como lo es efectivamente.
Siempre esperé demasiado de todo, de la vida, de mis viejos, de mis amigos, de una pareja.. estoy cansada de exigir tanto, la única que se tiene que exprimir en tal caso (y por lo menos en esta vida no será el caso, já) soy yo, así que suprimí las expectativas y acepté las falencias que cometió dios, o quien sea, al esquematizar el mundo. Después de todo sigo siendo muy egoísta, y sigo creyendo que yo soy la única que puede (y en efecto lo hago) hacerme feliz, el resto es un complemento indispensable, pero un complemento en fin. (Por favor mi gente amada si leen esto no se sientan menospreciados jaja, es complicado de entender pero yo se que a estas alturas me conocen y saben lo enredadas que andan mis dendritas y axones, por lo que van a evitar hacer hincapié en la previa declaración rigorosa).


Dejeneme pasar, no me pare nadie, aunque mi silencio pida a gritos por un abrazo que disminuya mi velocidad, ignóren mi necesidad desesperada por cariño, mi sed por una charla tranquila, un buen par de oídos y reflexiones cargadas de experiencia y positivismo. Dejenme tranquila que la angustia viene y va, y que sola y con paciencia puedo desligarme de la tradicional costumbre de ‘estar mal’. Por primera vez(?) no quiero que me ayuden, porque ayudarme en este momento me volvería un ser nuevamente vulnerable y con posibilidades de caer mucho más abajo que antes.

Estoy muy bien, y lo reescribo con rosa y con negrita : ESTOY MUY BIEN, claramente estoy aprovechando porque sospecho que en un par de horas me van a dominar unas incontrolables ganas de borrarlo, cuando empiece a dudar y la confusión me lleve inexorablemente a analizar que tal vez no estaba tan bien como creía... (mi cabeza y todo su rollo racional y el blá, bla, blá frecuente de todos los días) pero la realidad es que sí, lo estoy, en este preciso instante estoy excelente y lo afirmo. Pero si en dos horas la cosa decae, por lo menos acá les dejó la prueba en letras de que supe estar bien al menos durante los diez minutos que me tomó escribir esto.

Volviendo a la idea central, ♪ espero que esto dure para siempre ♪ (aunque no al extremo de la eternidad porque me asusta la sola idea de tratar de imaginarme algo infinito, cuando hasta hoy en día no encontré algo que no me aburra a la semana y media jaja).

Me espera una noche larga, un café cargado, un apunte de sociología y muchas pilas porque mañana (ya hoy) es viernes :D

Sonríe y muérte!

Dos de abril
que tu fuiste a conocer,
a esa bella mujer
que te enamorarías así ♪








Necesito cantar a todo pulmón una buena balada, bailar un tema de wisin, dormir doce horas seguidas mínimo, matar a trompadas a alguien especifico (literalmente), tomarme hasta el agua del florero, estudiar sociedad y estado (sí, estudiar), abrazar a una amigo/a, a mi hermana, a algún flaco o hasta al perro, salir a correr por la plaza, darme un beso en el espejo, comprarme un vestido de animal print, hacer un viaje astral, mandarme una cagada muy grosa y después pedir perdón (obvio), salir a fumar una de estas noche sola y con frío, perderme cerca, discutir a los gritos, escuchar lo que quiero, cumplir mis caprichos y finalmente... necesito con urgencia arrancarme todo este amor que me fermenta del pecho (?)-






Forcé la puerta tres veces, a la cuarta me di cuenta que en realidad no quería entrar.