Explicame en dónde estaba tu cabeza cuando te robó un beso, donde fijabas la mirada cuando tus tobillos se vencieron y te desplomaste en el concreto, revelame el precio de poder entrelazarte los dedos, describime el lugar adonde viajas cada vez que te pierdo.
Porque ya no necesitás de nadie, porque no extrañas, anhelas ni pedís. ¿Siempre vas a pararte enfrente y mirarme, nunca vas a cruzar la calle para venir a buscarme? ¿Porque no te duele cuando te lastiman, porque no pedís explicaciones cuando te abandonan, porque no hay asombro en vos cuando te fallan? Te alcanza con jugar a creernos, extraer lo que necesitamos y seguir caminando. ¿Nunca vas a tomar una mano segura de que jamás vas a querer soltarla? ¿Nunca vas a terminar algo empapada en nostalgia en vez de automáticamente estar viendo hacia dónde dar el siguiente paso?
Jamás te arrepentís de nada, no es orgullo lo que te impide invocar tu pasado, es desinterés, es estar completamente superada por demás, excederte a arrugar los recuerdos y desaparecerlos como si se trataran de cargas molestas que solo ocupan espacio en una memoria constantemente actualizada.
¿En qué momento fue que te volviste tan fría, tan remota... intocable? Me presionas para que deje de intentarlo, me convences con tu inquebrantable seguridad de que no hay otra alternativa que permitirte volar. No hay que te detenga, que te atraiga, que te aferre a permanecer presente.
A veces me aterra tu independencia, a veces envidio que estés tan conforme con la soledad, tu comodidad en el espacio vacío, tus antojos de renovar a las personas como si fueran vicios. ¿Realmente supiste amar? ¿Como es que todo se borro de un soplido? ¿Cómo es que te aburro cuando hablo de amor, fidelidad y confianza? Hay cura para tu ira, hay calmantes para tu desesperación camuflada, hay un guía para la insistencia de tu mirada.
¿Como puede ser que vayas por la vida errante sin la urgencia de buscar nada?
¿Como podés caminar bajo la lluvia e ir esquivando todas las gotas de agua? ¿cómo podría humedecerte el alma de nuevo? ¿que es lo que te vuelve tan impermeable?
¿Cuando fue la última vez que lloraste por alguien que no fueras vos? Si realmente no te querés como decís a diario, ¿como puede ser que la vida te alcance siempre y cuando te tengas a vos misma? ¿Cuan importante sos que lograste relegarme?

Cerraste los ojos, la puerta y bajaste la persiana. Cuando finalmente pretendas encontrarme a mí o a alguien más, y salgas a la calle, las veredas de hoy ya no van a ser las de antes. Pero mientras te divierte vestir escamas de acero y tener el corazón de hierro, rendirte en las vías a desafiar la valentía del tren que desabordaste por pura cobardía, hacer zigzag en la avenida de los sueños que todavía no se rompieron... todavía. Te propones viajar ligera, por eso no llevas nada ni a nadie. Y sin embargo ignorás que el vacío es lo más pesado de toda tus carga.