No quiero más nada, te devuelvo todo, te devuelvo la gracia, las sonrisas y todos eso momentos felices que ya ni recuerdo y hoy no valen nada. Te devuelvo tambien toda la mierda, todas las horas que paso llorando, todos los días que me levanto por inercia deseando que vuelva a oscurecer para dormir y dejar de pensar por un tiempo, te devuelvo cada problema que se vuelve gigante cuando entra a mi cabeza, te devuelvo este dolor que llevo en el pecho y que desde hace años no se desprende y tuve que aprender a llevarlo conmigo CONSTANTEMENTE. Te devuelvo mis ganas de desaparecer, de dejar de respirar, de dormir deseando no despertar jamás.
Te devuelvo la vida, ya no la quiero.


No puedo, y no quiero, seguir.

¡Histeria!

Hace tiempo que deje de escribir, hace bastantes meses ya, ahora lo único que hago es vomitar lo que mi cabeza no puede traducir en un lenguaje más selectivo o adornado. No tengo tiempo, perdí la capacidad de poder hacerlo o simplemente creo que a la mierda por más que la presentemos con flores va a seguir siendo una mierda.
Me lleno la boca diciendo que ahora no quiero, que lo ando evitando y a la media hora me sorprendo con qué desesperación lo busco. Y digo una cosa y en el mismo momento hago otra, y me pongo una meta y antes del inicio me desvivo por dar media vuelta y disparar en reversa... ¿dónde se perdió la voluntad? ¿dónde renuncié a llegar a ser lo que quiero? ¿Cuándo se suicidó mi futuro?

Quiero salir, necesito despejarme, ahogarme en alcohol, y todo la vida se me derrumba, las equis desaparecen y la ecuación conmigo sola nunca jamás se resuelve. Quiero perder la memoria y darle morfina a mi ansiedad, quiero salir y gritar en siete idiomas que todos pueden entenderme pero que nadie me puede escuchar. Quiero que me ayuden sí, y lo pido a los gritos cada vez que las pupilas se me empañan, que agacho la cabeza y dejo que el silencio conteste, que doy media vuelta después de regalar una sonrisa para evitar que vean cuan fugazmente se desdibuja. Pido ayuda y cuando alguien me tiende la mano le corto las venas...

Soy una princesadragón, una niña vampiro.. o al menos eso se decía en mi último libro. Soy un caramelo envenenado, atraigo y muerdo. Es mi naturaleza, o es mi impotencia. Necesito que alguien me ayude y desespero por ello, pero si me entrego a la ayuda de los brazos de alguien más temo que termine destruyéndolo.
Las sombras no forman parte de mi cuerpo ni de quien soy, es sólo una proyección de cosas que no soportarían vivir a la luz de la vida, a la vista de un mundo tan pernicioso. No soy ni un octavo de lo que podría. Estoy en off, reducida, enterrada debajo de la almohada de las pesadillas, apaleada por la vida con riendas que me atan a la luna y no me permiten descender, pisar la tierra y enfrentarme la realidad que plantea.

Quiero y no quiero. Quiero amar y vivir en soledad, quiero sonreír pero nunca dejar de llorar, quiero ser feliz pero extraño muchísimo al dolor cuando por momentos se va. Quiero verme bien pero el espejo me exige llorar.
Quiero irme, necesito paz, quiero dejar todo, pero no podría soportar extrañar. Los necesito, cerca y lejos, dentro y fuera. Quiero que me abandonen y que me abracen prometiendo no soltarme nunca más. Necesito amor, mucho amor, necesito dejar de traducir sexo en compañía y atracción en interés, necesito hallar verdaderas amistades y aferrarme a las que valen la pena, necesito que me escuchen, hablar y sentir que mi publico no está dejando correr el reloj.
Quiero ser algo distinto, mi vida debe tener algún sentido clandestino, debe haber una explicación para todo esto y para mis diecisiete años de desgracia. Algo trascenderá, y entonces podré decir que al final de cuentas tanta sangre y lágrimas incoherentes tuvieron por fin sus fundamentos.

Las situaciones están controlándome, mi cabeza no da freno ante nada ni nadie, ella funciona y funciona y no puedo lograr que descanse. Y a todo esto mi corazón ya no late, ya no opina, ya no siente ni palpita. Soy una maraña de neuronas que no hacen sinapsis, soy la complejidad de un sistema averiado.


Ayúdenme, aléjense. Ámenme y déjenme solo la indiferencia. No quiero volver a verlos pero jamás me abandonen. Entiéndanme y sólo finjan escucharme.
Necesito dejar de necesitar. Pienso en no pensar. Quiero no querer, y no quiero querer tanto.

¿En dónde estás?

Quizás fue la evidencia de tu existencia, fue esa seguridad de verte del otro lado de la ventana la que me confió a seguir mi vida con la esperanza vuelta un hecho inminente de que algún día podrías tirar abajo ese cristal.
Me resigné al tiempo dejando pasar los días, creyendo que el paso de las horas nos acercaría... y hoy caigo en la cuenta de que perdida en la insipidez de otros labios no pude ver como de a poco desaparecías.
Desapareciste... dejando una laguna inmensa de dudas que siendo un futuro podrían haber llegado a ser presente alguna vez. Una conversación escrita y viva, pude apreciar como las palabras que salieron por tus dedos anhelaban cobrar vida, mi vida tal vez.
Fue mi culpa, me aletargué en la fórmula de tus promesas y absurdamente pensé que el destino se editaría él mismo y sin mi ayuda, pero ahora comprendo que si dejo la pluma dormida el futuro que uno espera jamás llega.

No se cual es la razón por la cual mi cabeza ideó un espacio junto a vos, pero siento que debería haberlo ocupado, que así estaba planeado, que debería haber sido.
Ahora sólo quedan unos cuantos husos horarios entre medio, separándonos, horas que no existen y sólo se interponen a jugar tretas en conjunto con la distancia. Cientos de kilómetros que ayer fueron nada, cuando en no más de diez palabras encontrabas el transporte perfecto capaz de permitirte en tan solo un instante abrazarme el alma.
Todavía sigo pensando, y no sé por qué razón, todavía sigo “interesada” únicamente en vos. Aunque no sepa nada de nada, esa diferencia que te aislaba del resto era la garantía más potente para saber hasta que punto valdría la pena soñar e ilusionarse de antemano, siendo tan imposible a simple vista que tu imagen, algún día, se reflejara puramente en mis córneas empañadas.
Quizás sólo por esa razón desapareciste, quizás era tan bello imaginarlo que la realidad jamás superaría a la ilusión, y para evitar la decepción alguien prefirió simplemente que muriera como un sueño, que quedara trascripto como esos recuerdos eternos de sabor dulce al los que nunca le dimos final y se evaporaron a medio empezar.

Quizás, no se si alguien lo dispuso o si yo lo elegí por andar distraída buscando un pasatiempo hasta llegar a vos. El temor no me dejó esperar, y mi vida últimamente está controlándose sola y sin preguntar...

No intento justificarme, no intento tampoco llegar a vos, aunque sí hubiera anhelado que leyendo esto te encuentres sin dudarlo como protagonista, y entiendas que lo que provocaste tan inocentemente y sin proponértelo, fue particularmente especial, pero demasiado temprano como para hacértelo saber.


No hubo principio, sólo me resta quedarme con la bellísima incógnita del no saber jamás lo que ‘pudo haber sido sí...’

Mi cabeza completó esos rincones de vos que no llegaste nunca a revelarme. Ojala algún día los desalojara tu realidad.

SOS UNA ESTÚPIDA!!!




me oiste?

Easy words

"Soy increíblemente inteligente, si tengo diecisiete pero parezco de mucho más ¿viste?, por como pienso obviamente, si soy muy diferente al resto. Como dijiste vos... especial, sumamente especial. Si mis besos son el cielo, ¿increíble no? Y mis manos, uff ni te cuento.
¿Ah que no es una noche nada mas? Ya era sabido, no hace falta aclarar.
Tengo esa capacidad de alojarme en la mente de las personas y no irme más, Claro por eso todo el día pensas en mí.
Si ya me lo dijiste, esto es diferente, vos a mí me querés. No, no soy como las que encontrás en los boliches, aunque ahí me hayas encontrado.. pero claro, sisi esto es una excepción.
¿Qué cómo hago para andar solita? (jaja cómo si lo estuviera!)
Me estabas esperando, me esperaste toda la noche. Soñaste toda la semana conmigo, hasta ahora que me volviste a ver, lo suponía. Bueno dale, sí yo también, me voy a extrañarte."

Palabras fáciles...





Nos llenan de halagos, nos repiten hasta el cansancio lo maravillosas, distinguidas y especiales que somos, y sin embargo le ponen tanto énfasis que cuando terminan nos dejan realmente convencidas de que creen que somos las peores ingenuas y simplemente una más para tildar en su lista.
No somos ni inteligente, ni pensamos de forma distinta al resto, o si así lo es jamás se enterarían porque no hay ni cinco minutos que inviertan en silencio con el fin de escucharnos.
Somos piel, eso es lo que somos: piel, cabello y carne. Somos movimiento, somos rubias o morochas, altas o bajas, delgadas o gordas. Los ojos es la única entrada que nos dejan abierta.

Podría tener diez blogs atestados con escritos vomitados directamente por mi corazón, pero si no hubiese fotografías, nadie de la otra esquina del mundo se detendría a felicitar el orden de mis palabras.
De todas las opciones la realidad es la que más apesta, la más oscura, la más superflua y obvia.
No es que tenga mucho por lo cual reclamar. Una sola vez en mi vida me ilusioné, una sola vez en mi vida cerré los ojos y distorsioné las palabras para creerme la historia que yo quería. Una sola vez me di contra la pared y el piso. Nunca más. Nunca... más...

Pero ahora me volví una basura, aprendiendo que el mundo puede resultar ser una jungla me volví de lo más salvaje y aprendí a devorar antes de esperar que me devoren.
Entonces ahora, cuando confirmo (lo sabido) que aquel disfraz era efectivamente un mero disfraz, ya no tengo que sentirme culpable por haber sido insensible, por haber ocultado y mentido, por ser como todos y valerme del resto únicamente para lo que los necesito.
No tengo que reprocharle nada a nadie, somos todos iguales. Esto es un juego, en el que todos llevan caretas creyendo que el de enfrente no se entera. Piensan que soy una estúpida y que crean eso es mi principal estrategia para hacer lo que quiero.

Las palabras son fáciles, basta con pronunciarlas para expresar cosas magnánimas. Las palabras tienen un poder inigualable, la capacidad de darle forma a sentimientos que no existen. Las palabras manipulan y dominan. Siempre y cuando la mente a la que atacan tenga la conciencia bloqueada voluntariamente. Y mi cabeza ya no entra bajo la caracterización de esa especie.

Adornen la escenografia como más les guste y reciten los guiones lo más exagerado les resulte. Que el final de esta obra, ficticia hasta el exceso, se lo doy yo tirando abajo el telón.



Quisiera...






DESAPARECER





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La última página ya fue escrita

No es fácil pretender que todo sigue estable y bien, no es fácil simular el equilibrio y mantener tensa una sonrisa que tiende a serpentear constantemente. No es sencillo mantener el control una vez que los ojos se desclavan de mi nuca. Puedo ocultar cien lagrimas, puedo inventarle una carcajada a cada broma e idearme un escudo nuevo a cada una de mis miradas que se desarman.
Afuera puede despejarse el mundo y pueden deshuesar al cielo, pero siempre llueve y lloverá bajo mi piel. Puedo seguir con la inventiva de vestir un disfraz nuevo cada día, mucho maquillaje en mis pómulos y mejillas, una postura erguida y la mirada firme analizando un horizonte que no existe. Puedo conservar el mentón en dirección al sol y estirar los brazos simulando que es placer lo que produce el viento en mi sien. Puedo, podría, podré seguir construyendo toda una vida de mentiras, mientras me destruyo con drogas, sexo y bebidas. Puedo titular como diversión a mi agonía, y convertir mis gritos de auxilio en eternos silencios, pero con nada de eso podría afirmar que estoy viviendo.
Es como si hubiese nacido demasiado ansiosa por alcanzar fugazmente todas mis metas, y despreciara disfrutar del camino, entonces en la competencia y entre mi hambre voraz por conseguir lo que debo, morir es mi primordial y más urgente propósito.
No sé que es lo puede sorprenderme durante este proceso tan bien planeado de una manera malévolamente ingeniosa, pero sólo me convenzo de que nada, por más sublime o excelso que pueda resultar puede contrarrestar a tanta angustia, dolor, impotencia, desesperación, soledad y tormento previos. Nada próximo puede valer la pena si se tiene en cuenta este pasado (y por ahora presente) negro. Y lamentablemente mi memoria fija los malos recuerdos, y los diarios de ayer serán por siempre la contratapa de los de mañana. Siempre al fondo, siempre en la última pagina para revolver desgracias sedimentadas.

No es fácil seguir, sabiendo que adelante ya no hay nada.
Una vez más excuso mis actos irracionales con el fácil pretexto de que ya no queda nada por perder.

No hay nada nuevo bajo el sol

Absolutamente agradecida por los intentos de extraños que solo buscan marchitar esa parte de mi que está dañada. Esos que solo ven porcelana en mi piel y me creen inmaculada, una perfecta muñeca quebrada.
Mis besos tienen fecha de vencimiento, mis besos nacen y mueren incinerados con su propio fuego, y luego sólo queda la huella en otros labios que siempre recuerdan.

Solo seis horas de la noche me roban la memoria, las madrugadas me traen amnesia y por sólo un instante fantaseo convenciéndome de que yo también puedo ser feliz por un tiempo. Y si la noche se hace larga, o si las luces de pronto se opacan, siempre habrá un par de tragos en la barra para drenar mis lágrimas.

Solo un par de horas entre las tres y las cinco, o entre las cuatro y las seis, juego a entregar mi cariño a quien lo ande buscando, y no tomo nada de él, sólo vomito en extraños mi exceso de amor.
Pero al otro día siempre me sorprende el mismo amanecer, ¿y saben qué? No hay nada nuevo bajo el sol. La misma angustia, las mismas horas dormidas, las mismas penas que anoche dejé en el perchero antes de salir. Todo vuelve, y mi vida se saca el disfraz de fiesta y se viste de pordiosera.

Casi todas las sombras de la noche a los pocos días buscan reencontrarme, pero ya no soy yo la misma bailarina que los sedujo en la pista. No soy yo, yo a la luz del día estoy desnuda y con el alma caída.
No es que no aprecie las manos que me tienden, no es que no valore las palabras de aliento y que no acepte las promesas de compañía, es sólo que no puedo echarme a volar teniendo como paracaídas a alguien que sólo está deslumbrado por el brillo que dio la luna una sola noche. Cegados cuando me ven llena, olvidan que también puedo menguar e incluso desaparecer hasta volverme nueva. No puedo sostenerme de un par de brazos que no encuentran pasadizo más allá de mis pupilas, y sólo se quedan como náufragos persistentes en la superficie. No es un rechazo, pero mi vida quiere cruzar el límite, y no soy la espada de Arturo por la cual todos hacen fila para probar su suerte. No soy ningún tipo de trofeo ni de entretenimiento, aunque así todos lo consideren.

Soy una cenicienta que se vuelve leyenda muerta a la mañana siguiente.

Solicito tu autorización para dejar de existir

Si las circunstancias que surgen a partir de ciertas obligaciones diarias a las que todavía no me atrevo a renunciar, desaparecieran, entonces jamás estaría asida a nadie, a nada. El efecto fantasma es mi predilecto, mi mente vive aislada y en cuanto tiene la posibilidad mi cuerpo sigue su ejemplo. La soledad es el vicio más nocivo, el componente que la vuelve adictiva es la comodidad que nos ofrece. Dependo de ella, me manipula, me desespera y necesito de su silencio. Es la técnica autodestructiva que se encuentra más camuflada, comienza atacando paulatinamente, hasta que nos volvemos ajenos al mundo sin notarlo y dejamos de pertenecer al resto. Surge una línea divisoria limitando nuestra miseria y la gloria inalcanzable que pareciera que todos los demás poseen. De pronto nos volvimos incapaces de usar términos como felicidad, proyectos y aspiración.

Necesito sufrir en paz, necesito alejarme, donde el resto se vuelva sordo y mis lagrimas no puedan humedecer el corazón de nadie. Ya no puedo volver a empezar nunca más. Soledad me posee y es mía. Y el resto ya no existe, pretendo entonces dejar de existir para ellos.

No es que haya querido dejar pasar el día a propósito, simplemente fue
que de pronto lo dejé pasar mientras pensaba en otras cosas.

Hoy: un cuasi ayer

Cuando duermo pareciera que vuelo hacia aquellas cosas que no pretendo recordar, pero resucito en sueños y aprendo a cada suspiro que la realidad puede resultar ser de cristal. Aun sumida en posición de espectador puedo quebrar mi pasado y actualidad, un espejo que creo que refleja lo que fui, cuando sólo está intentando señalar que las grietas en mi rostro no son novedad.

¿Podrías decirme que hice mal? ¿podrías decirme dónde fallé?
¿Podrías tan sólo mostrarme el punto en donde decidí cambiar de rumbo y retroceder?

Misma gente, mismas caras y objetos conocidos, misma ciudad, misma música y ese aire nocivo que me recuerda que aun estoy destruida.

Me he bañado abstraída, sin darle importancia al agua golpeteando en mi sien y he caído rendida, despertando en el homicidio de mi cuerpo ahogado bajo las manchas imborrables de mi piel.
La pureza del agua todavía no es capaz de limpiar mi conciencia y mi moral. Y en el intento por fregarlas ... no logro recordar más, sólo desperté cuando yo ya había desaparecido.
Hay un breve o inmenso lapso del cual no encuentro registros en mi memoria, como si mi mente sin consultarme hubiera decidido que lo mejor sería suprimirlo para siempre, dejando inconclusas todas las preguntas que sobrevendrían al indagar en los motivos del por qué. Esa estrecha o inmensa brecha, que actúa como línea divisoria entre donde caí y donde ya no puedo siquiera pensar en cómo levantarme y si tendría alguna vez fortaleza y posibilidad.
Mientras me ocupaba demasiado en mi dolor, di libre albedrío a mis esperanza que abatidas terminaron por fugarse. Y ahora estoy tan sola, sola de mi soledad, sola de mi compañía que no tiene salvedad. No puedo creerte, no mientras tenga la excusa de reprocharte que un futuro feliz no es palpable. Mi capacidad de imaginación está rota, retorcida de crear y destruir utopías arrolladas por la ingenuidad de mi psicología cognitiva.

No me culpes si me echo para atrás, no me culpes si extraño el sabor añejo del dolor y entre la obsesión busco lastimarme para resucitarlo en mi interior. No nació jamás, ni jamás tampoco murió. Cuando crecí el ya corría vivaz en mis venas, y luego... bueno controlarlo por un tiempo no es equitativo a eliminarlo totalmente de mi cuerpo.

Creo entonces, que nunca lograron exorcizarme por completo.

No te preocupes, es que no existe manera en que logren hacerme caer... ya estoy en el suelo.

TODOS HACEN LEÑA DEL

ÁRBOL CAIDO


Cuestión de ida y vuelta

Después de apretar los puños con tanta fuerza, me di cuenta que la arena se escurrió casi por completo, y sólo me quedaron algunos granos perdidos entre las pequeñas arrugas de mi palma enrojecida.
Hoy me vuelvo desnuda frente al espejo, hoy me doy cuenta que todas esas manos que a menudo palmeaban mi hombro dándome el supuesto de un “apoyo”, siempre estuvieron enfundadas con guantes esperando silenciosamente por darme la apuñalada. Los hombres suelen ser viles serpientes escondidas en los pastizales, que no es más que el ridículo disfraz amable, aguardando el momento justo por dar esa mordida y vomitar el veneno en alguien más, como si se tratara de un virus incontenible cuyo síntoma principal fuera propagar la enfermedad a la mayor cantidad en el menor tiempo posible. Así actúa el mal. Quien sabe si lo es por envidia, la impotencia, los dolores reprimidos o la simple sed venganza incoherente contra quienes no lo merecen.


El hecho es que sí existe gente que guarda una careta específica para cada ocasión en particular, que esconden un manual de instrucciones malévolas sobre como actuar, o tienen un ingenio tan pérfido que les permite proceder con espontaneidad. Y son capaces de aparentemente amarte y odiarte simultáneamente, cuando no hacen ni una ni otra cosa, y sos para ellos un ente indiferente, un obstáculo por momentos molesto hasta el punto de provocar irritación, y por otros alguna mano que puede prestarse a darles de comer. Sí, somos objetos que usan para sacarnos provecho y cuando no les servimos siquiera para eso, somos automáticamente descartables. Nos desechan por despecho, y sin remordimiento. Hoy estamos, mañana no, y nadie encontrará la diferencia.

Somos intrascendentes, apenas existimos por nombre y por nuestros hechos, pero jamás nos analizan como personas. La mente del ser humano a menudo es tan compleja, que ni aquel que se la pasa auto analizándose puede simplificarla. ¿Entonces imaginen a aquellos que le falta el medio para los dos dedos de frente? Llevan a cabo hechos que no tienen fundamentos, que no siguen una lógica ni surgen por causas. No anteceden las consecuencias ni tampoco les interesa posibles daños colaterales... y no tan colaterales.


Para toda esta gente desleal, estamos el grupito de mansos, esos que de tan buenos se cruzan al límite de los boludos. Los que a primeras instancias se entregan, se desenvuelven plenamente y dan... dan, dan. Y no importa que nos vuelva, no importa si nos agradecen, no importa si realmente vale la pena el esfuerzo de un gesto bueno, nosotros sin cuestiones vamos para delante a nuestro ritmo. Y en la primera de cambio, cuando somos nosotros los que andamos con los tobillos flaqueados y necesitamos una mano... brilla la ausencia de tantas caras por las que sudamos.

Lo peor de todo es que haber sido abandonados e ignorados no nos interesa, ni nos molesta, cuando nosotros ayudamos lo hicimos sin considerar que alguna vez los auxiliados nos devolvieran el favor. Pero entonces, pasando por alto la indiferencia, llega ese día apocalíptico, ese día donde el colmo de los colmos se hace la realidad más sarcástica. Y entonces es cuando los muy hijos de puta, a los que ayudamos, a los que entregamos confianza, amistad, orejas, palabras, etc.. aparecen ahí, entran por primera vez en nuestras vidas sólo y con el único fin de jodernosla, de complicarnos, de pisarnos y pasarnos una y mil veces por encima.
Es difícil pensar que puede haber gente de esta índole, es muy difícil creerlo, pero la realidad es sucia y por tanto cierta. Y la hay, la hay y el mundo está repleto de tanta porquería y a su vez de tanta impunidad.

Ahora es mi turno, una vez más, parece que soy su predilecta a la hora de elegir a quien pisotear. Y no importa que ande por el piso eh, ellos siempre saben hacerme descender a un subsuelo más. Son profesionales para destruirme.

Pero tampoco voy darles tanto protagonismo en este melodrama, que en esta historia todos sabemos que yo resulto ser mi peor enemigo a final de cuentas. Es sólo que sigo sumando ‘menos’ en mi lista, y los ‘más’ se convirtieron en mariposas y se supieron escapar. Cada vez tengo menos de qué aferrarme, de pronto ando flotando en la nada, sin salvavidas y sin agua, pero con miedo a morir ahogada en la soledad de alguien que ya quedó olvidada.

Una vez más repito esa frase que sirve de consuelo para los impotentes, para aquellos que aunque lo intenten la maldad no es un componente más en su sangre y no hay forma de que puedan inyectársela en las venas. Entonces levantan sus manos, haciendo ademán de estar fuera del control de la situación y dicen en altavoz (dejando que su incontenible ira muera en el silencio):
Todo lo que uno da, le vuelve. Y hasta a veces lo hace con intereses.
Perdón, pero no puedo ni aun obligándome, rebajarme al nivel de personas ignominiosas. Que en la naturaleza, en algún dios, o hasta entre ellos mismos, se haga justicia.

Circulo vicioso le dicen...

AYUNOayunoAtracónVOMITOSLAXANTES AYUNOayuno

AYUNO AtracónLAXANTES ayuno
VOMITOSLAXANTES AYUNOayunoVOMITOSLAXANTES
AYUNOayuno

VOMITOSLAXANTES vomitos ayuno Atracón AYUNO Atracón ayunoVOMITOSLAXANTES

AYUNO AYUNO

AtracónVOMITOSAtracón LAXANTESAYUNOAtracón

ayunoVOMITOSLAXANTES AYUNOayuno VOMITOSAtracónLAXANTESAYUNOayunoVOMITOSLAXANTES
AyunoAyunoAyunoAyunoAyunoAyunoAyunoAyuno
THAT'S MY RUTINE