Te preguntaste como me encontraba... tal vez casualmente. Pero también me dejaste un beso, uno de los que a tantos otros también les regalaste, y sin embargo entre todos ellos, este iba a dirigido a mí, no se si serán como los de ayer, pero era tuyo.
Deseaste que tuviese un buen día, no se si fue el cierre cordial que acostumbras agregar como broche sarcástico cuando algo no te importa, porque esa es la realidad, muy poco te interesa. Pero lo imploraste, vanamente, con ironía y hasta con desgano... pero ahí estaban tus deseos.
Hace tantos días... ahora buscas a tientas una cara bonita, pero nadie tiene esa belleza, que se apaga en los ojos y se enciende en la sonrisa, nadie tiene esa magnificencia que tragrede el físico haciéndose esencia. Entonces volves con máscaras, con pesuñas y con ganas de vengar mi huida, y lastimar a mi egoísmo por ir en busca de mi propia paz, y dejarte encederte vivo en tu calvario, con el castigo de días que se vuelven perpetuos y una soledad implacable que se apacigua por las noches de estrellas de neón, pero que vuelve a presionarte más fuerte a la mañana siguiente. Yo también me fui corriendo riesgos.
El aburrimiento es una condena que aleja la fecha de tu libertad, a ninguno le gusta vagar (por eso escribo).

Al menos me hace bien saber que apesar de que la novela quedo a medias por publicar y todo el éxito se nos vino encima, a pesar de que hayas arrasado con tu vida... tu orgullo quedó impecable, más esbelto que nunca y brillando victorioso allá en lo alto.
Yo siempre tuve la mirada gacha, no hay por que quejarme, siempre me coloqué por debajo y luego andaba llorando. La vida te enseña, no se para qué mierda porque siempre es tarde después... pero te enseña que se yo.

Es martes, mañana es peor, pero el jueves mejora.
Si viniste sólo a buscar condenarme a seguir tus pasos curiosamente, no va a salir como esperabas, entre tantas cosas la curiosidad fue una de las primeras que logré dejar atrás.
Ahora sigo, no veo nada adelante, pero sigo.



Sigo siendo la misma estúpida ¿sabes?, pero puedo ser peor.

Volvía frustrada por un desencuentro, abstraída en mis pensamientos huecos... y de pronto lo vi, su mirada era persistente y se aferró a la mía, hasta que lo distrajeron mis labios con una sonrisa. No me detuve ni titubee, pero sin notarlo ya le había entregado una invitación, ignoré que me siguió varios pasos hasta que simplemente me saludó. Reímos un rato, entre mis esquives y mis respuestas incoherentes me reveló que era mi vecino, que vivía al lado del Nunca Jamás, que conocía a Jonhy Deep y a la mejor heladería del país. Me negué a una salida, incoherentemente aceptando dar un paseo. Que nació y murió en el mismo momento, y que en un principio no tuvo ningún sentido que tal suceso se haya sentado a ocupar un espacio en mi vida.

Luego de mi acostumbrada carta de presentación, se reveló el secreto y con otras palabras me respondió el sentido de estar junto a él, viéndolo fumar una y otra vez hasta abalanzarme a quitar las pitadas de su boca, entre manos ávidas y risas harmoniosas.
Me dijo que antes de suicidarse haría cualquier cosa, lo que fuere... Se escaparía, se subiría a un barco y dejaría en otra tierra su pasado, si eso fuera lo que lo atormentaba, y si la razón del suicidio eran la falta de motivos... huiría también en busca de ellos, tratando de hacer piedra libre en algún lado.
Siempre hay tiempo para morir, para decidir dejarlo todo y retirarnos de la vida. Pero lamentable (o afortunadamente para el suicida) la muerte llega queramos o no, la busquemos o le escapemos, al final siempre nos ase y nos lleva. ¿Entonces para que acelerar el proceso? Equivocate, destruite, arriesgate, jugatela, probá, hace lo que quieras, no rindas cuentas, tira todo y empezá una y otra vez de cero, olvidate del pasado, de la conciencia, y de lo que te condiciona. Nunca te aferres, no tengas ningún tipo de miedos, no hay cosa peor que puedas hacer que rendirte. Si ya estás en el límite.. ¿qué más queda?

Suprimí el comentario, sólo por juzgarlo al ver que traducía la vida en fiesta, o por haber estado más de dos horas encerrada en su ambiente de electrónica y Joss Stone.
Pero recién ahora lo comprendo, él sólo me sedujo aquella tarde para asegurarse de que yo supiera eso. No creo que se haya dado cuenta, pero incluso aunque no sea propio el propósito se lo agradezco.

Rompiendo la costumbre al regreso negué su pedido, dejándolo enfermo...

El polvo huyó de su tumba con el impacto de mis pies, pronto una nube envolvía mis tobillos sobre un cementerio de hierva, a causa del sol que aceleró su vejez.
Ese desértico camino, esos árboles canadienses testigos de mis regresos efervescentes y luego tristes. Las arboledas habían sido víctimas de una tala masiva por considerarlos silvestres, sólo por eso... y ahora descansaban amotinados como leños esperando que en alguna de las primeras noches de primavera los consuma el fuego.
Detrás del patio, estaba allí, era mi infancia viva, no estaba yo revoloteando entre el tomillo y la lavanda, pero aun había quedado mi sombra perfumada, agazapada a esa naturaleza que me había nutrido con la pacífica y ordenada capacidad de apreciarla.
Pero todo ese amor, que había logrado resultar ser el fruto más sabroso de mí, jamás pude transportarlo conmigo y creo haberlo dejado perdido alguna tarde, mientras perseguía a los rayos de sol antes que las nubes los tapasen.
El mediodía me trajo el recuerdo de la mostaza, de los días de verano que con pereza comenzaban entrada la tarde, la infinidad del tiempo y la incertidumbre del mañana que no existía.

Estaba presente en el lecho donde había fallecido mi niñez, el más hermosísimo lugar, donde me perdía en el vuelo amarillo de un único benteveo, que una mañana lo encontré muerto, al costado del ventanal más grande... y se deshizo con él mi inocente pensamiento de la pureza natural.
No muy lejos del hogar de mis primeras y últimas verdaderas sonrisas, estaba ese suelo de plomo salpicado, un recinto destechado que permitió la entrada de la llovizna impotente y rabiosa de un cielo embravecido. Y sus gotas fueron el inicio de mi vocación o falsa aspiración de mi placer por la escritura. Creo que con ese primer escrito (que oportunamente no hablaba de otra cosa que no fuera soledad) comenzó mi martirio. Había encontrado la brillante manera de escupir hacia fuera lo que pensaba y se sentía tan bien hacerlo que la frecuencia de mis razonamientos fue incrementando. Llovían ideas y yo necesitaba plasmarlas.
Este escenario fue en donde crecieron mis primeas palabras hasta tornarse en la expresión de un grito de dolor maduro.
Adentrándome hacia mi pasado, sentí un poco de recelo al ver que esas hamacas serían meneadas por otros niños, que las hojas de los árboles vibrarían con la explosión de otras risas, que alguien más disfrutaba de la sombra de esas altas y tupidas copas que yo cariñosamente, había vertido de mi sudor cuando apenas eran varillas desplumadas en la sala de espera de algún vivero. Ya nada era mío, y me desgarraba... me sentí ultrajada, se habían adueñado de mi pasado y estaban viviéndolo, pero nadie sabría mejor que yo la historia de ese tumultuoso bosque de fantasías que convirtieron en el entretenimiento de fin de semana de alguna familia.

Los recuerdos se atragantaron en mi pecho, mi corazón se volvió de plomo y mis parparos cayeron para mantener su orgullo. Algo de mí extrañaba esa soledad, ese amor familiar, esos límites que me aislaban de todos pero que supieron hacer de mi una infancia feliz. No necesitaba de nadie, era yo, y un yo superfluo que ni se interesaba en conocerse, que aun no había descubierto que uno puede hablarse a sí mismo y responderse. Incomunicación, pensamientos atrofiados, acciones inocentes, paz...
Quizás lo idealice un poco, puesto que mi enfermedad es innata y esa paz puede implicar sólo el breve lapso que tardé en reconocer los primeros síntomas. Pero fue perenne, fue etéreo, no pude notarlo hasta que pasaron años, y los árboles ya ni me recordaban. Aquel Jacaranda, mi favorito, había muerto luego de una helada, en un invierno mientras yo me acomodaba cerca del fuego, a kilómetros de distancia de su doloroso silencio. Y el eucalipto, el más adulto de todos, estaba tan alto que ni siquiera se inclinó a curiosear mi llegada, lo habían abandonado y eso le bastaba para no volver a encontrarse perteneciente a nadie.
Sentí que había fallado al irme, que había cometido el más grave de todos mis errores al ir detrás de mi felicidad y compensar mi egoísmo. Y quizás bien merecido estuvo la bella ciudad que me acogió, que hizo que al cabo de un lustro volviera llorando a admirar mi pasado entre el alambrado.
Me descubrí como un extraño para aquel lugar, ya no teníamos otra cosa en común más que la memoria. Habíamos aprendido a ser felices juntos, pero ya no nos conocíamos. Yo mientras lo lloraba y lo extrañaba... pero tarde. Él ya había llorado por mí largos años atrás, luego de que yo lo abandonara por ir detrás de la soledad.
Hoy ni siquiera podía reconocerme... me había olvidado.

Y me vuelvo orgullosa, por qué a pesar de que todo fue un vano fracaso, que solo se cobro mi tiempo y las últimas lágrimas de mi inmadurez, supe volverme una obsesión, supe lograr que en un tiempo mis recuerdos sean el bullicio de una mente intranquila, aburrida y enferma.
Pero eso lo obtuve hace poco más de un mes atrás, ahora me resultas humillante y lastimoso, y en un tiempo puede que me enerva la sangre y entre la resurrección de una ira desenfrenada por tanto tiempo dormida, termine por buscar la manera de ahuyentar moscas viejas(plural). Los juegos se fueron con el amor de un par de infantes. Y aunque pensé que no había ya donde caer más abajo, hoy me estás demostrando que tus subsuelos prosiguen infinitamente. ¡A otros mares con tu vela corroída!
No sé que esperarás leer... pero tu curiosidad se vuelve acoso y ridiculez.
En fin, si hay un poco de inteligencia sabrás desaparecer. Si no la hay, sabré desaparecerte una vez más.
...y que el tiempo te aleje sólo, y te aburras de llevar como siempre un presente que no avanza porque no puede despegarse del ayer.



La voluntad es una virtud que descubrí tener gracias a la enfermedad de querer constantemente superarme más.

Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.

Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro ilumina el vagón.

Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.

Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad
.

Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.

Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.

En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo
.

A ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.

Debo decirte algo antes de que te bajes
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.

Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"
Y una sonrisa tímida responde:

"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años".

Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.




Recuerdo - Ismel Serrano


Gracias por pasarme este tema hermosísimo, te extraño tanto Juann!!!

Diagnóstico

El Análisis: Parcial falta de coherencia, saltos abruptos en los sentidos, caracteres robados del sudor de otros autores, plagio, ningún fin aparente, coincidencias posiblemente casuales.

Mi Conclusión: paranoia, soledad y demasiado tiempo para pensar.

Ahora es más tarde, no de tiempo sino de distancias, de unión, ahora esas conexiones que estaban desintonizándose.. están quebradas. Barrí sobre la exclusividad y entre el polvo mezcle los recuerdos viejos con momentos frescos. Es sólo una montaña de basura, de errores que siempre querré olvidar, mas los cargo (y oculto) en el baúl de la conciencia.
Ahí está... entre la biblioteca es sólo un libro más. Me perdí en el bosque.. suena divertido y efectivamente así lo es. Me descubrí fantaseando con un futuro en vez del acostumbrado anhelo por mi pasado, y de pronto ese futuro estaba ocurriendo y eran mis manos las que se movían, mis labios los que besaban, mi reloj el que transcurría impaciente. Eran otros brazos y era volver a recuperar mi libertad, tomando y derrochando a mi antojo, hasta hastiarme de ser yo misma y diez mil personas más. Era todo lo que pedía, y no importa que no me alcanzara, si estuviera satisfecha entonces ningún esfuerzo valdría la pena.
Creo que estoy tomando la vida como un inmenso juego, omitiendo los riesgos, por eso tengo que quedarme tranquila de no lastimar a nadie durante mis intentos inmaduros y torpes al querer crecer. Creo que por fin estoy aprendiendo a arrancar desde temprano a los baobabs, que empiezan como simples hierbas amistosas, pero que a la larga sus raíces pueden destruir nuestro mundo, nuestro ínfimo mundito.
Sigo buscándolo entre suspiros detrás de las letras, haciéndome la cabeza, creando historias y posibilidades que no existen, inventándolo como siempre hubiese deseado que fuera... mi principito. Pero ya (siendo un ya tardío) es tarde. De hecho, a los noventa días el cartero me dijo que el paquete tenía fecha de vencimiento. Me sorprendió, pero también logré acostumbrarme a la idea... un tiempo luego. No hay manera de llegar hasta mí, hoy estoy lejos. Ah... y también... soy un extraño para mi ayer.

Yo que no supe cómo seducir a la alegría para que se enamorara de mí.

Casi sin notarlo mis diez últimas oraciones habían resultado ser las más humillantes súplicas, pero había un deseo pujante, casi secreto, al que ya no le inquietaba tanto mantenerse esotérico. Sin permiso del previo análisis acostumbrado sobre cada una de mis formas de expresión, la desesperación se habría colado por mi descontento sin que tuviera tiempo de advertirla, y frente a mí se configuraba el más exasperante panorama. Cuando el amor empieza por descalzarse y en cuestión de un instante culmina desnudándose, y frente a quien lo hace sólo esta asido a él por interés... entonces no hay retorno. Es como pretender reanudar un juego, dando vuelta todas las cartas a costas de intentar persuadir al contrincante a continuar una “mano” más a modo de prueba. Es lastimosamente denigrante, un acto de urgencia poco inteligente. Una vez que el misterio se resuelve, no hay por donde alimentar al interés.
En esas últimas oraciones me había dado la tarea de voltear una a una mis barajas, ahora podía estar satisfecha ingenuamente de ver como en sus ojos al fin, se consolidaba esa confianza que desde un principio andaba esperando acertar. Ingenuamente, porque detrás de la complacencia inútil y arrogante, su deseo por conocerme estaba ya satisfecho, y no había mucho más por hacer. Recuerdo haber lamido su suelo mientras su soberbia iba derrochando goce.

Podría decirse que el desenlace fue marcado exclusivamente por la rabia resultante de la impotencia, y eso sólo se sabrá mediante una entrevista con mi pescuezo. No interesa, hace tiempo que me afecta el comportamiento aparentemente absurdo de las mentes humanas, su psicología a menudo dañada y más aun esos motivos latentes que se descubren con prolongados lapsos de terapia fuerte.
Yo debo tener mi propios motivos clandestinos, extraños a como me muestro y me creo y hasta impúdicos, pero no pienso pagar porque alguien se interese en darles un empujón para que se vuelvan diurnos. Que el amor algún día los saque a flote, y si así no es, todo lo que haga uno por su cuenta y con su propio esfuerzo manual, siempre estará mejor hecho.

La devolución es una demora sin fecha ni horario, pero siempre llega tarde a peinarnos cuando nos quedamos calvos. La desilusión es algo a lo que se aferran los fracasados para evitar sorpresas no deseadas. Pero yo supe incluirla como una propuesta más en el gran menú. ¡Y sí que hubo de sabores amargos que hasta provocaron indigestión! Pero ningún disgusto dura para tanto, y si así lo fuera, nadie tiene la fortaleza para sobrellevarlo, o sanamos o fallecemos intentándolo. Ambos finales dan término al sufrimiento. Veámosle el lado bueno. Algunas mañanas se perdieron rellenándose con consejos moralistas desgastados, pero estuve atenta, siempre estuve escuchando, por eso me jacte hasta elevarme donde ya no pudo verme, y su desesperación al contemplarme incrementar mi lejanía, le hizo jalar por la cuerda hasta situarme por debajo de su ego. El amor es sublime y se unifica, busca un equilibrio donde sostenerse parejo y se vuelve uno. Pero a diferencia de esta regla (que acabo de inventar, sí) siempre necesité bajar unos cuantos peldaños para equiparar esa distancia, no se si mental o sentimental, nunca me importó demasiado más que ahora.


A diferentes velocidades los trenes se separan, es muy obvio por cierto, pero algunos se lo olvidan hasta que se ven lejos. Yo nunca fui un pasajero, a mí no se me puede llevar de acá para allá, pisando estación por estación buscando entre la fortuna otro extranjero a esta dimensión. Yo era más bien una locomotora que arrastraba vagones que nunca me reconocieron los créditos. Yo llevaba un millón de ideas, y sin embargo él (como muchos otros) encantado por creerme un alma más en el metro, me vendió el plagio de los resultados de cerebros más capaces. Y me ofertó, y me renté, y me compró... Y cuando llegué a Retiro, asombrosamente me distinguió como alguien más que un simple transportista, pero las horas ya no retrocedían, y fue cuestión del viaje más amargo de mi vida para bajarlo a patadas y hacerlo volver a tientas a su morada, o su infierno, o a ese sector donde se refugian los que se roban las historias de alguien más y destruyen, entre otras cosas, derechos y sueños.

¡Te envolví mi vida en papel de regalo mientras vos me comprabas peluches para tapar tus mentiras!


El túnel

"[...] en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad."

"El túnel", Ernesto Sábato.



Borges dijo "Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe".
Y hasta hace diez minutos atrás lo descreía. El éxito no está en lo que reproduzcamos en letras, sino en la cultura que nos nutre para llegar a hacer nuestras propias obras. Uno no es lo que escribe, sino lo que lee... Sin duda es así. Anduve perdiendo tiempo estancada en mi propia coherencia. Si no abro los ojos y dejo de considerarme única en el mundo, voy a toparme alguna tarde con que mis escritos vuelven a sobreescribirse. A veces uno se pierde fasinado en el laberinto de su propia mente, y no me culpo, no hay nada más interesante que descubrirnos nosotros mismos. Pero eso sí, recorriendo nuestras venas nunca vamos a llegar más alla de los límites de nuestra imaginación. Y sin la ayuda de nada o nadie, se reduce, es limitada, se opaca y se estropea.
Creo que mi orgullo va a ceder por un tiempo hasta aplacar mis pensamientos con las ideas de verdaderos maestros.
En esta oportunidad voy a convencerme de que con este fragmento, Sábato llega a conocerme muy intimamente.

El mismo aire anda dando vueltas con intenciones de reembolsarte.


No llores, sólo porque no te permito hacerlo mientras esté frente a vos, viéndote. Tragátelo todo y vomitá en el cuarto de baño, donde no pueda escucharte, dónde puedas morir varios segundos y recargar fuerzas para cuado vuelvas a tropezarte conmigo y quiera verte sonreír de nuevo, como siempre... siempre que estés enfrente mío, ¿esta bien?
No me hables de egoísmo, pagas el precio de algo que no descubriste. Tu angustia es el saldo pendiente de tu deuda, no preguntes porqué... Ah, ¿otra vez? Por favor date vuelta, no puedo verte llorar, ya lo sabes
Si desaparecieras por un tiempo... yo te dejo. Quiero verte como yo quiero, como hubiese querido siempre, que termines cerrando esta historia que pretendo repetir por cuarta vez. No quieras salirte del molde sólo porque tus ideas rebalsan, escuché que la mente puede comprimirse cuanto uno quiera, y no, no estoy pidiéndote que asesines tus pensamientos, sólo que entre ellos elijas los más semejantes a los del resto.
Hay ciertas cosas que prefiero que no menciones... no, no pretendo que finjas, no! Tampoco quiero modificar tu historia... todo esto es por vos ¡acordate!
No lo merezco, ni yo ni nadie. ¿Sabes como quisiera que fueras algo diferente? No podés malgastarte así, ¿cuánto tiempo más? No me digas eso, tendrías que saberlo, esto sigue hasta donde vos lo estires. Abrí la persiana de vez en cuando, hace la cama y proponé no deshacerla hasta la medianoche, cambia los mil y un té diferentes y permitite un café, algo nuevo, algo reconfortante, permitite llegar adonde puedas sentirte viva. Hoy lo estás, no sabes por cuanto tiempo más, no lo tomes a la ligera, vivís hablando... y no tampoco quiero ver hechos... sí ya se que los vi.. no, no sos así. Escuchate!!

Se terminó, dejá de hablar, no me importa que tengas para decir, nada puede ser tan fuerte e insoportable como lo describis. Nada te pasa, nada, esta es la expresión de una adolescente caprichosa que el cansancio la superó y es capas de revolucionar la felicidad y la paz de todos por darle más adrenalina a una vida aburrida, aburrida porqué vos querés, porque no sabes ni como manejarte.
Ya está, seguí con tu postura, mantenete rígida, sino te quiebro yo, entonces te vas a un especialista. Sí, sí, sí los que no entienden nada, los que te medican pero por lo menos te callan. Es así, no te vas, buscá lo que quieras, el tiempo lo tenés, pero o lo solucionas o al menos me devolves lo que yo quiero. No quiero ni sospechar que seguis sufriendo.
Quiero verte feliz, y no importa lo frío que sea, quiero verte feliz.





Sería injusto afirmar que usaron estás palabras, sería malicioso comentar que esto de alguna u otra manera es lo que andan exigiéndome, sería cruel, desagradecido y repugnante sólo insinuar que indirectamente es lo que sus actitudes y conversaciones hacen que llegue a mí.
Y sin embargo, sería y es todo eso. Mis disculpas, pero esto me condiciona, y acá está la traducción que llevó a cabo mi moral, del discurso de su preocupación.


Siempre que me pregunten, voy a elegir entre la infinidad de respuestas, un neutral “no se”. Quizás hasta que encuentre una buena excusa, y me canse de hacer que la gente indague acerca de mi angustia. Sí, es la realidad, no escondo ningún muerto en el placard. El vacío tiene una causa, ¿no es algo obvio? Todo tiene causa. ¿Pero por qué no aceptan que puedo no conocerla...? O conocerlas.
No sé, no sé, no sé. Tal vez si lo hubiera sabido hace tiempo estaría trabajando en resolverlo, ¿no les parece?

Me preguntan también si cesó... No puedo decirte que no, pero cesó por olvido, porque algo más importante centraba la atención de mis sentidos, sin embargo siempre hubo lugar en mí para ese vacío (sí, despectivamente). Y ahora no me interesa distraerme con algo nuevo, no quiero vivir por siempre, aun si dependiera de mi elección, no quiero ni vivir lo poco que me prestan, ¡no lo quiero!, ¿podría tan sólo devolverlo? Ignorar el regalo y quedarme con lo que gano, y si no es nada, que la nada lo sea todo. ¿Porqué se empeñan en hacerlo tan complicado?

Esta tarde no pensaba en nadie, porque todos se me habían vuelto egoístas. Y es que si así no fueran... ¿entonces alguien me querría?
Si el amor estuviera primero antes que la persona misma, y si alguien, quien fuere, pudiese sentir el aroma a fatalidad, el ambiente lúgubre que ven mis ojos, la tijera oxidada que corta todos mis días, lo tardío que se vuelven mis pasos, lo miserable, la escasez de motivos... piensen un momento, ¿qué futuro le espera a alguien que nunca oyó hablar de la palabra “proyecto”? En fin, les juro que si alguien podría intercambiar mi corazón por sólo un minuto, la presión misma dentro de él les haría reconsiderar la idea de darme o no la autorización para dejar atrás este... no se bien como decirlo, pero creo que la oración termina con ‘mundo’, aunque es más trascendental que un espacio físico.

Tengo problemas para expresarlo, pero piensen que el dolor supera todos los límites de la imaginación, así que ni lo intenten ¿sí?. Ya no puedo seguir pensando en ustedes y relegar lo que siento. Ya no quiero, voy a volverme un infierno, y si eso no me complace, voy a ser las cenizas que queden, y desaparecer en el primero de sus soplos que den durante un impulso por mantenerme lejos.

No quiero apresurarme, pero tampoco quiero alejarme sin decirlo.
Es tan fuerte que no puedo controlarlo. Perdónenme, yo sé que ni yo voy a poder redimirme, pero por amor... perdónenme.

Creo que el mundo me venció.
Mantenerme al margen resultó ser lo mío sin duda, pero los años pasan más lento cuando los vemos desde afuera del calendario. Y yo no encontraba manera de meterme dentro. Hoy no formo más parte de aquellos que miran, hoy no soy un suspiro que se pierde cuando la esperanza se reduce, no soy una lagrima que se escurre mientras el resto sonríe, no me dejo pasear sobre esa nube que mancha un cielo índigo que jamás existió. Hoy ya no lo soy... o al menos procuraré no dejar verme así.
Me convenzo, con la ingenuidad de todos lo refuerzo, con el sumarme y perderme en un numero que algún día se volverá inverso. ¿Pero que importa algún día, si ni el mismo hoy está definido?
Me quiebro, me levanto, me acuesto, me dejo, me descargo, me castigo, me subsano.

Me abandoné. Hoy no soy yo, soy lo que todos quieren de mí, lo que mi interior grita, y el resultado de haber asesinado a mi lado racional y mi ética rígida.
Mis manos como arma homicida, mi moral la maldita víctima, mi alma sucia bañada en culpa. Mis ojos mienten, perdí esa mirada transparente.
Y no soy más feliz siendo quien mis antojos prefieren, no soy mejor sin reglas, con libertad y con la oportunidad de descontrolar lo que mis vicios persigan. No estoy más cómoda estando de este lado, entre todos los que alguna vez observé tras la ventana. Este no es mi sector, ellos no manejan el mismo idioma que yo, y aunque soy rápida aprendiendo de sus fáciles palabras, no puedo cobrarme una vida fingiendo ser parte de este desastre.
Sólo voy a jugar un rato más a cruzar esta barrera que me inventé para diferenciar lo que soy de quien nunca seré. Fingiendo, mintiendo un poco y así también dañándome.
Sólo voy a darte la razón de que realmente nada tiene sentido, si alguna vez terminas convirtiéndote en eso que hoy desdeñas, de quienes discernís con orgullo y mantenes distancia, sólo acercándote inocentemente.


Si alguna vez te pierdo en el tumulto, entonces ya no te buscaré. No tendrá sentido.

Run away, far, far away!

Piel de ciudad
Buscaré esquivar la soledad
La gente va
Y el ruído me distrae

Me encontraré otra vez
Mil histórias en un bar
Y en el libro soy solo una história más

Voy sin dirección
Quiero dejarme ir
Perder la razón
Y enloquecer
Pues solo existe hoy

Soy un pasajero
Yo voy donde quiero
Y no pueden detener mis pasos
Soy un guerrero
Que salta sin miedo
A caer intentando encontrar su lugar

Caminaré sin pensar
Una calle y otra más
Luces de neón me alumbran a pasar

Voy sin dirección
Quiero dejarme ir
Perder la razón
Y enloquecer
Pues solo existe hoy

Soy un pasajero
Yo voy donde quiero
Y no pueden detener mis pasos
Soy un guerrero
Que salta sin miedo
A caer intentando encontrar su lugar

Soy un pasajero
Yo voy donde quiero
Y no pueden detener mis pasos
Soy un guerrero
Que salta sin miedo
A caer intentando encontrar su lugar

Soy un pasajero
Yo voy donde quiero
Soy un pasajero
Yo voy donde quiero
Y no pueden detener mis pasos
Soy un pasajero
Yo voy donde quiero
Soy un pasajero
Yo voy donde quiero



Reik - Piel de Ciudad


No sé si lo dejé muy explicito, pero quiero irme, jaja.

Estaba mas alto de lo que podría pensar. Y nunca lo había pensado, pero cuando lo hice, me encontré explorando de nuevo el abajo.
Creo que se trata solo de seguir pedaleando, no importa si muestro los dientes, o si hay un frunce en mis labios, el mundo sólo exige que siga andando...

¿pero que pasa si ya no puedo?
Si las piernas hacen caso omiso a la orden de mi cerebro, si mi alma se rebela contra los “deberías” y prefiere tirar el esfuerzo por la borda y echarme en la línea amarilla divisoria, a esperar que alguien me recoja o me pase por encima.

¿Que pasa si llego al máximo y ya no lo aguanto?
¿Acaso todo va a repetirse como tantas veces antes? ¿acaso esto es un circulo que cierra y vuelve a trazarse sobre sí mismo?
Ya lo pronostico, que vuelvan las pastillas, que las tardes mueran con la somnolencia, que las horas me azoten a su paso, que la vida continúe mientras yo revierto esta hermosa oportunidad en un llanto.


Cuando el enigma se resuelve, el interés se muere.

¿Y las neuronas?

¿Alguna vez dejaron fluir sus dedos, con el cerebro muerto?

Y cuando releen ese desfile de palabras sin concordancia aparente, se preguntan…

¿de dónde salió ese sentido que les dan quienes no lo entienden?

Cuando todos duermen, las preguntas se despiertan, cuando la voz se vuelve muda, la conciencia chilla, cuando tus ojos están cerrados tu mente ve todo claramente.
Cuando te quedas a charlar con la soledad, ¿acaso ella puede responder tus súplicas?


No le inventes personalidad al espacio libre que dejaron quienes ya no están. No le des cátedra a tu propia mentalidad desafilada.

¿Alguien te dijo alguna vez que debes cambiar para rellenar huecos?
Porque tal vez después de todo deberías hacer algo para deshacerte de ellos.

¿Alguien te engaño diciendo que la felicidad está luego de tapar agujeros?
Se empieza por el alma y después recién habrá tiempo para salvar al universo. No te pierdas en la aspiración de superhéroe cuando no puedes hacer volar siquiera tu ingenio. Sólo ferrados a la realidad y echando raíces profundas, lograremos idear un vuelo, ese que no es más que una utopía adolescente pero que no tiene fecha de vencimiento.

Lo importante no es desnudar la verdad, sino lograr engañarnos y engañar a todos los demás, de tal manera que creamos que nuestro mundo puede ser prefecto, aunque tal término, por su propia definición, no tenga existencia posible más que en nuestro anhelo.


Ya va a sacudirnos el sol en alguna mañana inesperada, ya iremos aplacando por tramos nuestros exasperados ‘te extraño’, ya de a poco iré fundiéndome en este vicio, en esta manía que tome como distinguida, en este elixir que nos hace eternos y alimenta esa esencia que logrará trascendernos.
Un porcentaje en mí, afirma que ando cayendo de nuevo, que mis sentidos marchan desenfocados y la atención se aleja de mi centro. El ego alojado en mi médula, anda celoso de atestar mi cabeza con los sueños explicitados en palabras que desbordaron por mis orejas. Y en mis ojos vive la sombra de ese brillo miel que derrama tu pupila, un océano de misterio que estalla de intriga mi criterio, con cada cabo suelto que no entiendo. Hay ciertas cosas que hay que cocinarlas con tiempo, hay ciertas sonrisas que perduran más cuando encienden lento. Voy admitirte que cuanto mas aprendo mas inexperta me vuelvo, que cuando mas avanzo más lejos me encuentro, que una visión global profundizada hace que nuestros logros se vean más pequeños. Por eso hace rato deje de revisar papeleríos viejos, en busca de fuentes que sustenten un futuro menos imperfecto. El papel hay que reciclarlo, y las letras reordenarlas en prosa y no en verso.


Tengo que admitir, extraño ciertas cosas que no debería.
La angustia es adictiva, y cuando se aleja, uno se pregunta... ¿debimos haber tenido un vínculo muy fuerte o especial para haber estado juntas tantos año, no?. Y de pronto no puedo dejarla, a veces la llamo pero ni siquiera se atreve a contestarme, a veces me visita, pero se marcha luego... al verme llorando.
A veces me aburro de ser feliz (tomando muy a la ligera es significado de tal magnánima palabra), de que todo se desplace tan llanamente, y de que los picos de frenesí estén tan alejados entre sí. Se que uno no puede vivir extasiado, que la alegría no vive estallando, pero cuando la neutralidad es positiva, y la base de uno es “estar bien”... ¿por qué queda preocuparnos?, si estar mejor es un logro que alcanzaremos tarde o temprano.
Doy vueltas, con propósito olvido donde deje el freno, años luz viajo desde la realidad física en la que me encuentro, sigo en marcha aun cuando mis sentidos no estén atentos. Ayer la angustia, hoy es la alegría o la simple complacencia.
Vivo en constante cambio (ya lo mencioné), es terror a la rutina, fobia a la semejanza entre los días.



Supongo que alguien va a gritarme bastante alto cuando tenga que parar...